12/01/12

Una carta a ti, querida.

Ni siquiera sé cómo empezar esta carta, tal vez es mala idea escribirla, dudo todavía de tu capacidad de comprensión de lectura y con mis sarcasmos, no quisiera malos entendidos.
Siempre tuviste esa hermosa y única capacidad para poner de mal genio o triste a las personas. hay gente que irradia luz y paz, tú todo lo contrario, recuerdo que cuando tenía miedo tú eras incapaz de calmarme, en cambio, me generabas más miedo, o cuando estaba triste, descubriste que lo más humano que podías hacer era dejarme sola, porque no ibas a ser capaz de consolarme, por el contrario, si lo querías, lograbas hacerme sentir peor, llorar más y acabar con ojeras.
Por algún motivo, esas frases de "todo lo he dado por ti" o "creo que fui demasiado buena, o flexible, o consentidora" aparte de ridículas, se me hacen perdedoras, es como cuando un profesor pone todos sus esfuerzos en una clase y esta no aprende nada, literalmente, fue tiempo perdido, es mal profesor, o alumnos muy inútiles, no importa, de todas formas no sirvió.
No es que no te quiera, lo hago. no te amo, eso sí lo tengo muy claro, no te odio, aunque me fastidias la mayoría del tiempo, no te deseo mal, es más, quisiera que por primera vez en tu vida, fueras feliz y dejaras de joder la existencia de los demás, me gusta salir a tomar café contigo, que finjas escucharme y poner atención a lo que digo. Te necesito, no para vivir, ni para que me ames, ni esas cursilerías, pero la mayoría de mis planes dependen de tu genio, de tu sí o no.
Siempre he creído que haces las cosas mal, al revés, que entregas demasiado a personas que de verdad no lo necesitan y que dejas en nulo a los que de verdad apreciarían de ti, hiciste muchas cosas mal en tu vida, mientras crecía contigo, me marcaron y las guardo como las peores pesadillas, que por fin acabaron aunque algunas veces amenazan con volver, lo bueno de todo esto es que pude tomar decisiones, y empezar mi vida casi que con borrón y cuenta nueva.
Pensarás que soy atrevida, conveniente y aprovechada y sí, lo soy, lo aprendí dulcemente de ti, es que somos tan exactas que da miedo que la humanidad tenga que lidiar con dos iguales.
Te agradezco haberme impulsado hacia algún lado, sin las ganas que tenía de salir de ti y la mediación que tú tuviste, nunca lo hubiese hecho, por si no lo has notado y sé que no, siempre que me voy de algún lado es por huir de ciertas cosas, porque me cansan, me exprimen, me vuelven loca o me provocan náuseas.
Perdona si le he dedicado más tiempo a mis amigas que a ti, pero con ellas puedo hablar de libros, películas, licor, hombres, fiestas, familia, futuro, viajes, puedo criticar y reír tanto como mi estómago pueda soportarlo, ellas creen en mí así como tú, entonces no hay gran diferencia, además del gran repertorio que podemos tratar y del sin número de cosas que podemos hacer.
Sé que te vas a sentir dolida y humillada, esa palabra te gusta, verdad? Humillación, pero esto no es nada nuevo ni que no te haya repetido desde los 9 años, no es como si no quisieras negártelo desde que te lo dije por primera vez, a veces la vida no nos sale como queremos y es porque en algún momento tomamos la decisión errónea y eso lo empezaría a considerar yo, desde antes de mi nacimiento.
Conmigo puedes contar para todo, encubrirte, como lo he hecho siempre, a cambio de que tú me ayudes en mis cosas, comprar ropa para que no caigas en un desastre, fumarnos un cigarrillo cuando tengo los nervios de punta, pero por favor no me pidas mucho, que yo armé un montón de reemplazos que no me han lastimado tanto para darme lo que necesito de ti, claro que a veces caigo y creo que mi desespero es falta de estar a tu lado o de una palabra de consuelo, luego abres la boca y me doy cuenta que no, siempre me he dado moral yo misma, mis libros, mis ratos pensando sola, mis rabietas y mis amigas, tú no lo has hecho y por más que quisiera, no eres capaz.
Eres mi mamá y agradezco que me hubieras tenido, es de valientes decidir que una vida nazca y más en estos tiempos, de pronto no soy lo que tú querías ni esperabas, lo siento, tú tampoco lo fuiste, así que podemos sentirnos las dos igual de defraudadas, o tal vez yo tengo menos culpa que tú aunque no lo creas, esto fue lo que formaste, con todo lo que supuestamente diste, esto resultó, un ser resentido y lleno de rabia, que no conoce el perdón ni olvida fácilmente, que se cansa de todos, odia las palabras bonitas, las flores y las pataletas de arrepentimiento después de que la cagan, formaste un ser humano que cuando tiene rabia puede ofender hasta a un roble y no le importa, un ser tan egoísta que piensa únicamente en sí y en utilizar a los demás para que ella cumpla lo que quiere, yo NO SOY LA PERSONA más perfecta, es más ni me acerco, creo que estoy a una vida nueva de hacerlo, pero no me importa, herir es mi cualidad y mira como lo hago de bien.
Si Kafka lo pudo hacer yo también, tal vez esté ahora a solo un paso de sentirme en paz conmigo misma y contigo de paso.

"A esto respondo yo que las objeciones que haces pueden volverse también contra ti, en su mayor parte, y que no proceden de ti sino de
mí. Ni siquiera tu desconfianza por los demás es tan grande como mi
desconfianza por mí mismo, en la que me has educado. Y no te niego
hasta un cierto derecho a esa objeción, que además contribuye por sí
sola a la caracterización de nuestras relaciones. Claro está que las cosas
no pueden ajustarse en la realidad tan bien la una con la otra como los
argumentos en mi carta, porque la vida es algo más que un rompecabezas; pero, gracias a las enmiendas que surgen de esta confesión, y que
no puedo ni quiero extender hasta el detalle, se ha logrado, a mi parecer, algo tan próximo a la verdad, que podrá tranquilizarnos un poco a
los dos y hacernos más fáciles la vida y la muerte."
FRANZ.

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