Hablar de uno mismo, siempre crea conflictos, en parte porque al punto máximo que yo he llegado a criticarme es en el espejo, después de una semana de regla, chocolate y alcohol, en parte porque hablar de mis verdaderos intereses a los 18 años, no va más allá de los 7 pecados capitales, quebrantados, no respetados por cierto. Pero he aquí, con una lista de intereses que son la conclusión, de un pasado tan negro que ya rapea, un presente en el que no sé con certeza dónde estoy parada y un futuro que si elijo lo correcto, me dejará, queridos compañeros, en una cama llena de hojas de papel, por todos lados, una tinta fuerte manchando mis sábanas blancas y pastas duras, de la única compañía permanente que quiero en mi vida, libros.
Me gusta leer para salir de este mundo, cualquier libro, en cualquier momento, me gusta fumar un poco más que comer y comer un poco más que dormir, pero las tres cosas las realizo placentera y constantemente. Me gusta mojarme, en su sentido más explícito, quizás porque mi pelo no se encrespa, quizás porque esa compañía deslumbra, es uniforme y eriza, las cosas que erizan, piensen en lo importante que son las cosas que erizan. Me gusta escribir de forma compulsiva especialmente para insultar cordial y formalmente, invento historias porque una bonita forma de escapar de la realidad es por medio del arte y el arte para mí, significa escribir, la literatura esconde todo lo bello, exótico , burdo y perfecto que necesito, meterse en una mentira, una mentira tan real que se convierte en el mejor ejemplo de falacia, salir de la rutina, reír y soportar el entorno. Me gusta bailar, tanto que no me importa bajarme de mis tacones a media noche, romper las medias o ensuciarme los pies, tal como decía Allende, "baila, baila Zarité, que esclavo que baila es libre... Mientras baila" y quien crea en esta vida que no es esclavo de algo es porque anda un poco perdido o muy enrumbado. Me voy con constancia, de los lugares, de las personas, de los pensamientos, de los sueños, hasta de mi vida, a veces, ando por ahí en las calles fingiendo ser otra, solo para ver cómo la gente me mira, cómo la gente me desarma con su mirada, después vuelvo y sigo siendo yo, la que no se pone los mismos zapatos dos veces seguidas, porque pienso que cada día hay que andarlo de forma diferente, me miro al espejo constantemente para descubrir lunares nuevos en mi cuerpo y terminar al fin con la cuenta, para hablar conmigo misma y preguntar por qué coños soy tan desviada en esta vida, a veces, antes de encontrar algo, hay que perderse un poco.
Soy repelente a la compañía, me gusta estar sola, vivir sola, no compartir desayunos, ni almuerzos o comidas, como parada en la cocina, casi sin usar plato y nadie nunca dice nada, después, pienso que para escribir literatura hay que ensuciarse la conciencia, y por eso salgo a la calle y saludo a la gente, es ese deseo obstinado de ensuciarme la conciencia.
El interés más grande que tengo en mi vida, es aprender a crear finales, a veces pienso que son tan predecibles y simplones que es mejor dejarlo todo inconcluso, simplemente dejarlo, pues si algún día alguien quiere reanudar la historia, puede hacerlo, y si no, mientras no se escriba más, igual estará muerta.
Escribir para sentirme viva, para recordarme, recordarte y recordarnos, para huir de todos los lugares en los que no quiero estar y para encontrarme en todos los que quiero aparecer, para hacer real a personas que no existen y eliminar a los que son tan reales que aburren, escribir para dejar de comerme las uñas, escribir para decir mentiras, escribir para decir verdades, escribir y cerrar la boca, hablar con hojas a veces suena más interesante que hacerlo con personas.
30/01/12
Porque describiéndome, moriré en el intento
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